miércoles, 31 de octubre de 2012

COOPERAR Y COMPARTIR

Cooperar es colaborar unos con otros para conseguir un mismo fin. Sin la colaboración de unos y otros sería imposible la convivencia. Unos dependemos de otros y se hace necesario aprender a ayudar, a trabajar en equipo, así como a desarrollar esa parte de la inteligencia emocional que nos hace ponernos en la piel del otro, adivinar sus necesidades y saber resolver los conflictos de manera pacífica.
 

ACTIVIDAD 1: CONTIGO ES MÁS FACIL

 
Por parejas: uno de los dos se tapa los ojos con un pañuelo y tiene que dibujar una casa con las indicaciones que el otro le va dando. Luego cambiar los papeles.
  1. Comentar el dibujo: cómo ha salido (cuanto mejor está, mayor cooperación y entendimiento ha habido entre los dos), qué dificultades se han encontrado, qué hubiera pasado sin la ayuda del que ve...
  2.  
  3. Meterse en la piel de los invidentes y ver qué dificultades tienen, cómo les podemos ayudar, qué mejoras habría que hacer en la ciudad para facilitarles la vida.
  4.  
  5. Enumerar otras personas con discapacidades: si algún niño o niña tiene un pariente discapacitado, que comente cómo es su vida, cómo se las arregla, qué relación tienen con él/ella, si les ayudan, etc.

ACTIVIDAD 2: MEJOR COMPARTIR QUE CONSUMIR


Leer el cuento y realizar las actividades que están a continuación.
 
"¿Cómo pueden estar tan contentos?"
 
Juan y Blanca son dos niños que tienen de todo: un cuarto lleno de juguetes, televisión, consola de juegos, patines, bicicletas... Sólo para enumerar todo lo que tienen, se necesitarían varios folios. Y sin embargo, siempre se están peleando. Lo que Juan coge, se le antoja a Blanca, y lo que Blanca coge, se le antoja a Juan. Lo mismo ocurre con los programas de televisión. Si no me creéis, escuchadlos vosotros mismos.
  • ¡Mamáaa, dile a Juan que me deje ver Mujercitas!¡Semejante cursilada!
  • Yo quiero ver Mortal Kombat, así que te fastidias.
  • ¡Dame el mando ahora mismo o te retuerzo el brazo!
Juan agarra a su hermana por la muñeca y le inmoviliza el brazo en la espalda.
  • ¿Quién retuerce el brazo a quién?
  • Suéltame, hipopótamo, que me haces daño... ¡Mamáaaa!
La madre entra en el cuarto enfadada.
  • ¿Es que siempre tenéis que estar peleando por todo? Me tenéis harta. Mirad qué cuarto, todo desordenado. ¡Y habéis roto la jirafa que os regaló la abuela!
  • Ha sido ella –dice Juan.
  • Ha sido él –dice Blanca.
  • Si tú no hubieras tirado tan fuerte...
  • Y si tú no me la hubieras quitado...
  • Bueno, ¡ya está bien de peleas! Coged ahora mismo los anoraks y venid conmigo.
  • ¿Adónde? ¡Justo ahora que hay Mortal Kombat! –protesta Juan.
  • ¿Por qué tenemos que ir? –pregunta Blanca.
Pero su madre ignora sus comentarios y se muestra inflexible.
  • ¡Vamos, al coche, sin rechistar!
Después de un largo trayecto, llegan a un poblado. Unos niños juegan en un descampado con una pelota hecha con trapos. Se les ve muy felices. Juan y Blanca piensan: “¿Cómo pueden estar tan contentos jugando con esa porquería de pelota?”. Tienen en la mente su cuarto lleno de juguetes. Al cabo de un rato aparece otro niño con un paquete de pipas.
  • ¡Mirad lo que tengo! ¿Quién quiere? –les dice a los que están jugando.
Todos se agolpan a su alrededor. El niño reparte las pipas entre sus amigos. Juan y Blanca los contemplan fascinados. Parece que estuvieran comiendo un saco lleno de chucherías por lo felices que parecen, y sólo es un puñado de pipas. Blanca recuerda que tiene un montón de caramelos en el bolsillo del anorak del último cumpleaños. Con ellos se volverían locos de contento.
  • Mamá, ¿puedo darles estos caramelos? –pregunta.
  • ¿Y yo estos cromos? –pregunta Juan.
Su madre les anima a que lo hagan. Como Blanca pensaba, aquellos niños se vuelven locos con esa pequeñez. Pero lo que no se les había ocurrido pensar era que aquella experiencia de compartir algo les hiciera sentirse tan bien a ellos. Juan y Blanca le piden a su madre volver otro día para regalarles parte de sus juguetes a aquellos niños.

María Menéndez-Ponte
 
ACTIVIDADES SOBRE EL CUENTO:
  1. Comentar el cuento: ¿por qué Juan y Blanca siempre se estaban peleando? ¿Qué les hace cambiar de actitud? ¿Por qué los niños que jugaban estaban tan felices? ¿Crees que tener muchas cosas hace más felices a las personas? ¿De todas las cosas que tienes de cuáles podrías prescindir?
  2. Entre todos hacer dos listados: uno de cosas que se pueden comprar y otro de las que se guardan en el corazón.
  3. Inventar eslóganes para animar a la gente a compartir.

ACTIVIDAD 3: CANCIONES INFANTILES

 
PIPI CALZASLARGAS

 
ME GUSTA COMPARTIR
 

lunes, 29 de octubre de 2012

IMPORTANCIA DEL PAPEL DEL DOCENTE

Detrás de la actual crisis económica subyace una ausencia de valores, una falta de ideales y de referentes morales. Ante esta situación, la familia y la escuela se convierten en los dos grandes pilares del desarrollo moral de nuestra sociedad. Renzo Fratini, Enrique Rojas, Alfredo Mayorga o Alfonso López Quintás, entre otros, ofrecen su punto de vista sobre este tema.



En mi opinión, los valores no se aprenden memorizando sus conceptos, si no a través del ejemplo de las otras personas que nos rodean y de la puesta en práctica en la vida cotidiana.
 
En la escuela los valores y las actitudes están presente en todos los procesos de enseñanza-aprendizaje: en el modelo de relación de los miembros de la institución, en la realización de proyectos, talleres, momentos de recreación, en el trabajo en equipo y otros.
 
Entonces es necesario que la formación en valores guíe el Proyecto de la institución. Reflexionar sobre que valores se busca transmitir y si se reflejan en las actitudes cotidianas, es el primer paso para desarrollar un proyecto en el que los principios universales se concretren en un camino de apropiación y construcción.
 
Si el objetivo es que los alumnos sepan respetarse unos a otros, los docentes deben hacer del respeto la actitud natural hacia los otros. Si el objetivo es transmitir normas de convivencia debemos poner reglas en el aula y fuera de ella: saludar, pedir por favor, agradecer y dirigirse a la otra persona con respeto y será habitualmente que se realiace.

Estas situaciones, por cotidianas, no podrán pasar inadvertidas, la reflexión diaria permite tomar conciencia y modificar actitudes.
 
Educar en valores es un trabajo de siembra a través del ejemplo , la reflexión y la superación personal de cada uno de los integrantes de la institución educativa.

EJEMPLOS DE VALORES

 


Síntesis
Polaridad (Contravalor)
Sentimiento Imperecedero que sólo procura el Bien, la Armonía y la Paz
Destrucción / Odio
Atenerte a tus elecciones y decisiones
Deshonrado
Visualizarse a sí mismo, como parte del sistema ambiental y físico y cuidar de él.
Destructor
Decisión y poder para actuar
Debilidad
Satisfacer las necesidades de los demás
Egoísmo
Estar libre de engaño
Mentira
Ser auténtico, sin pretensiones ni arrogancias
Arrogante
Tratar a los otros como si fueran importantes
Irrespeto
Habilidad personal de responder y cumplir cabalmente con los compromisos adquiridos.
Incumplido
Dejar a un lado los deseos y necesidades propias, en apoyo de los demás, procurando lo
mejor para ellos.
Insensible
Mostrar dominio de uno mismo.
Intolerancia
 

sábado, 27 de octubre de 2012

TOLERANCIA Y RESPETO

El niño de las mil cosquillas

Pepito Chispiñas era un niño tan sensible, tan sensible, que tenía cosquillas en el pelo. Bastaba con tocarle un poco la cabeza, y se rompía de la risa. Y cuando le daba esa risa de cosquillas, no había quien le hiciera parar. Así que Pepito creció acostrumbrado a situaciones raras: cuando venían a casa las amigas de su abuela, siempre terminaba desternillado de risa, porque no faltaba una viejecita que le tocase el pelo diciendo "qué majo". Y los días de viento eran la monda, Pepito por el suelo de la risa en cuanto el viento movía su melena, que era bastante larga porque en la peluquería no costaba nada que se riera sin parar, pero lo de cortarle el pelo, no había quien pudiera.

Verle reir era, además de divertidísimo, tremendamente contagioso, y en cuanto Pepito empezaba con sus cosquillas, todos acababan riendo sin parar, y había que interrumpir cualquier cosa que estuvieran haciendo. Así que, según se iba haciendo más mayor, empezaron a no dejarle entrar en muchos sitios, porque había muchas cosas serias que no se podían estropear con un montón de risas. Pepito hizo de todo para controlar sus cosquillas: llevó mil sombreros distintos, utillizó lacas y gominas ultra fuertes, se rapó la cabeza e incluso hizo un curso de yoga para ver si podía aguantar las cosquillas relajándose al máximo, pero nada, era imposible. Y deseaba con todas sus fuerzas ser un chico normal, así que empezó a sentirse triste y desgraciado por ser diferente.

Hasta que un día en la calle conoció un payaso especial. Era muy viejecito, y ya casi no podía ni andar, pero cuando le vio triste y llorando, se acercó a Pepito para hacerle reír. No le tardó mucho en hacer que Pepito se riera, y empezaron a hablar. Pepito le contó su problema con las cosquillas, y le preguntó cómo era posible que un hombre tan anciano siguiera haciendo de payaso.
- No tengo quien me sustituya- dijo él, - y tengo un trabajo muy serio que hacer.

Pepito le miró extrañado; "¿serio?, ¿un payaso?", pensaba tratando de entender. Y el payaso le dijo:
- Ven, voy a enseñartelo.

Entonces el payaso le llevó a recorrer la ciudad, parando en muchos hospitales, casas de acogida, albergues, colegios... Todos estaban llenos de niños enfermos o sin padres, con problemas muy serios, pero en cuanto veían aparecer al payaso, sus caras cambiaban por completo y se iluminaban con una sonrisa. Su ratito de risas junto al payaso lo cambiaba todo, pero aquel día fue aún más especial, porque en cada parada las cosquillas de Pepito terminaron apareciendo, y su risa contagiosa acabó con todos los niños por los suelos, muertos de risa.

Cuando acabaron su visita, el anciano payaso le dijo, guiñándole un ojo.

- ¿Ves ahora qué trabajo tan serio? Por eso no puedo retirarme, aunque sea tan viejito.
- Es verdad -respondió Pepito con una sonrisa, devolviéndole el guiño- no podría hacerlo cualquiera, habría que tener un don especial para la risa. Y eso es tan difícil de encontrar... -dijo Pepito, justo antes de que el viento despertara sus cosquillas y sus risas.

Y así, Pepito se convirtió en payaso, sustituyendo a aquel anciano tan excepcional, y cada día se alegraba de ser diferente, gracias a su don especial.

Autor..


VALORES ÉTICO Y MORALES